lundi 20 février 2012

EL CONDE DE RAOUSSET-BOULBON Y LA EXPEDICIÓN DE SONORA, CAPÍTULO VI



EL CONDE DE RAOUSSET-BOULBON Y LA EXPEDICIÓN DE SONORA


VI


Durante ese tiempo, Gastón, ansioso de ver hacia adelante en la consecución de esta famosa Sonora, luchó de mil maneras para llegar a la organización de una compañía. Aquí nosotros dejamos un poco a este hombre ilustre que hoy cubre el sepulcro, y por consecuencia, hablaremos con mucha cautela, a pesar de los muchos resentimientos de un gran número de franceses en California.

No se puede escribir una historia sin hablar de los muertos; no hay que olvidar que en Egipto se les juzgaba solemnemente, y que más de un vivo temblaba ante este juicio supremo del cual sus oídos no podían escuchar mención. Si uno rinde respetos a una tumba, si uno tiene heridas que aún sangran, no le debemos menos a la verdad; no obstante, vamos a aminorar los derechos de esta cubriéndola del velo de la indulgencia en lugar de invocar toda su severidad.

En efecto, como dijo Gaston, en una de sus últimas cartas, ¿todo hombre no se lleva más allá de la tumba la responsabilidad de sus actos?... Además, habiendo tenido relaciones adecuadas con el señor Dillon, no nos será difícil hacerle justicia en todas las cosas, y es más fácil alabar que culpar; nuestro único remordimiento será no poder borrar por completo una de estas alternativas para el beneficio de la otra. Nos parece que el señor De Raousset sigue en pie, por decirlo así, detrás de la persona que escribió esta historia, listo a apoyar sus afirmaciones, dispuesto a renovar el mandato que le fue otorgado antes de morir.

Confidencias graves, íntimas, que no se reproducen en este libro, miedo de abrir las puertas del templo a todas las tempestades, nos dan la razón al decir que nuestro amigo no siempre se encontró con otros funcionarios la lealtad que él mismo mostró. Esta fue la más noble falta de sus últimos y brillantes años. Para él, defraudado y víctima, queremos mostrar que hay amigos leales, aunque la losa de un ataúd les separe de ellos.

Dillon era un cónsul y notorio y notable. No vamos a hacer su biografía, su vida ha tenido lados brillantes y lados desdichados, y nosotros solo tocaremos los que interesan a nuestra historia. Adoptó el punto de vista del conde Gaston, e incluso lo animó, probablemente para ser útil a todos aquellos franceses cansados ​​de California que no habían cumplido sus expectativas. Estos franceses, acosados en las minas, sin ningún tipo de capital para llevar a cabo trabajos duraderos o establecerse en las ciudades, darían la bienvenida con entusiasmo a la idea de ir a México, es decir, a lo desconocido, lo vago, la aventura. La realidad era demasiado triste para que ellos pudiera imaginar que pudiera ser incluso más difícil; el ejercicio del fusil les sonreía más que el del tamiz, además, se les mostró México como repleto de oro, plata y "señoritas"; este último aspecto sobre todo les hizo agua la boca, ya que sufrían gran carencia de estas en California.

Antes de seguir nuestra historia, creemos que es útil insertar aquí algunas notas sobre Sonora, anteriormente publicadas por varios periódicos de San Francisco: El Eco del Pacífico y el Messenger, entre otros.


POSICIÓN GEOGRÁFICA 
Sonora se extiende desde el grado 27 al grado 33 de latitud y desde el 110 al 117 de longitud (meridiano de París). Está limitado al norte por el río Gila, al este por las tierras altas y las montañas que separan a Nuevo México y Chihuahua, al sur por el Río del Fuerte y Sinaloa, al oeste con el Mar Vermejo o Golfo de Cortés.

TERRITORIO 
La extensión de Sonora es de alrededor de cien mil kilómetros cuadrados, sesenta y cuatro millones de acres. Llanuras, valles y mesetas ocupan más de la mitad del territorio. Las llanuras y mesetas están generalmente cubiertas de hermosos bosques y pastizales. Los ríos surcan los valles, el agua se puede utilizar con eficacia en beneficio de la agricultura. Es fácil encontrar agua en las llanuras a poca profundidad. La conformación geológica del país indica que suficientes pozos de agua serían exitosos. Las Sierras proporcionan a la construcción árboles como el roble, el fresno, el álamo, el pino, el sicomoro, el cedro, el mezquite, etc. 
Difícilmente se pueden estimar más de ciento cincuenta mil hectáreas de tierras actualmente en cultivo alrededor de las ciudades hay pueblos. Los pueblos, haciendas y ranchos todavía habitadas no ocupan activamente más de un millón de hectáreas. Todo lo demás está abandonado como consecuencia de los estragos causados ​​por los indios. Parte de Sonora es desconocido por sus habitantes, que por temor no se aventuran más allá de pocos kilómetros de los centros de población. Cerca de dos terceras partes del territorio pueden ser reclamadas por los individuos que previamente las han poseído y que han sido expulsados por los indios. De veinte a veinticinco millones de hectáreas son propiedad del Estado.

CLIMA

Sonora es atravesada de este a oeste, en el paralelo 31, por una línea de cerros, cordilleras y mesetas que descienden gradualmente al norte hacia el río Gila, que está a ciento veinte millas al sur y al oeste, rumbo al mar. Esta elevación, que en las mesetas y los valles es superior a cinco mil pies de altura, ofrece un clima templado a la mitad de la superficie terrestre. El calor aumenta a medida que nos acercamos al mar y al río Gila. Ernory señala a lo largo de este río, y en toda su longitud, una temperatura de 65 a 76 grados Fahrenheit. En diciembre la temperatura es de 76 grados en San Diego, California. El calor es fuerte en Guaymas durante los meses de verano. El país es muy saludable y no es raro ver allá hombres que viven cien años o más.


POBLACIÓN

Los estragos cometidos por los indios apaches se han reducido considerablemente. Los registros oficiales estiman una cifra anual de mil personas como sus víctimas, sin embargo, los blancos, indios y mestizos siguen siendo superiores a cien mil almas. Una oligarquía de familias ricas explota el país. Las clases más pobres son ignorantes y dóciles; los indios "mansos", muy tontos. Esta región es, sin embargo, lo mejor de todo México y, en especial, la más sociable.

AGRICULTURA

La gente cultiva un poco menos de lo que necesitan. Guaymas exporta harina en la costa de México. Con la excepción de una zona arenosa que corre a lo largo de la costa por encima del paralelo 28 y con la excepción de algunas sierras sin vegetación, pero llenas de metales preciosos, el suelo Sonora es de alta fertilidad. Este país en el momento de su prosperidad, fue celebrado por la gran cantidad de animales que vivían en las misiones y ranchos; casi todo fue destruido por los indios. 
Por un raro privilegio, productos muy valiosos pertenecientes a diferentes climas crecen en el mismo suelo, en el mismo campo. Trigo, maíz, caña de azúcar, uvas, algodón, naranja, todos los árboles frutales se cultivan en Hermosillo.

MINAS
Sonora contiene abundancia de todos los metales. Sus minas fueron trabajadas parcialmente en el pasado, pero fueron abandonadas por varias razones: el miedo a los indios, la apatía de los habitantes, la falta de recursos, la falta de industria. 
Esta rama de su riqueza es la que parece más sorprendente a la imaginación, nos haremos una idea con mención a algunos detalles.
Los mexicanos llaman mineral a todo un sistema metálico propagado por una porción de territorio. Así, los minerales de cualquier clase situados en la Sierra de Antunes componen "el mineral de Antunes".
Arizona es un mineral de plata descubierto en 1769. No se ha cavado más allá de unos pocos metros de profundidad. La plata virgen se encontraba allí en masas, una de las cuales pesó hasta 3 500 libras. El comandante militar reclamó las minas para el Tesoro Real. Se hizo una demanda legal. De Guadalajara, el juicio fue llevado ante el Tribunal de Justicia de Madrid, donde se tardó siete años. Un decreto resolvió la cuestión en favor de la Corona. El levantamiento de los apaches y los conflictos civiles no permitieron explotar estos recursos después de haberlos cerrado a la industria privada. 
El mineral de plata de Los Álamos
Gamboa, en su Tratado de Minería, dijo que hubo un tiempo en que este mineral era el más productivo de todo México. El mercurio era objeto de un monopolio, hizo falta durante los disturbios causados ​​por las revoluciones en Europa, y fue una de las causas de su declive.   
En 1828, aunque el mineral de Álamos estuviera en decadencia, las pruebas de regla de este único mineral devolvieron 28,000 piastras de ganancia. Se estima que un tercio del producto generó dicho dinero. 
San Ildefonso de Cieneguilla, fue descubierto en 1783, consiste en muchas minas de oro y plata. Una de sus minas de plata, llamada Descubridora, fue utilizada por primera vez por don Antonio Enrique de Castro. Esta es la única operación regular que se ha conocido en Sonora: ella dio en cuatro años un producto de 4 millones de piastras.
Al haber sido atravesada la vena por una falla, un accidente que se controla fácilmente en trabajos emprendidos bajo una dirección científica, nos desanimamos y quitamos los pilares. Estos pilares produjeron 500 000 piastras. 
El oro no es menos abundante que la plata. Al principio en la Cieneguilla el oro era recogido a mano. "Lo recogen" dijo Velasco, "como pollos comiendo maíz". Fue entonces así como en California. Un hombre llamado Covarrubias sacó de su propia más de cien mil dólares. El oro es conocido mixtos, a veces con la tierra calcárea, a veces el suelo rojo. 
Se hicieron después pozos como en California. Uno de nombre Covarrubias sacó del suyo más de cien mil piastras. El oro se encontraba mezclado a veces con tierra calcárea, a veces con barro rojo. 
Los placeres de San Francisco, ubicados a pocos kilómetros de la costa, fueron descubiertos ocho años más tarde. De quince a veinte mil personas provenientes de Durango, Sinaloa y Chihuahua se reunieron allí en menos de un año. Los placeres descubiertos en tierra de pápagos fueron abandonados casi inmediatamente después de su rebelión. Podemos con certeza considerar estos placeres como extremadamente ricos. 
Es bien sabido que muchos ríos que descienden de las montañas de Cananea, y varios afluentes del Río Gila atraviesan placeres de oro. Las minas de este metal, en general, consisten en vetas de tierra rojiza o piedra caliza que contienen fragmentos y polvo. Ni siquiera tomamos en cuenta el muy abundante cuarzo en las minas. Sonora tiene cosas mejores que el cuarzo.
Los sonorenses nunca han ejecutado obras de minería. Apenas han sido capaces de construir algunas bombas rústicas para extraer agua. Siempre han abandonado las minas porque les presentan algunas dificultades. Ni siquiera tienen la industria para desviar las aguas, para explotar el petróleo o para lavar la tierra en los placeres localizados en las llanuras, como el de la Cieneguilla.
Los indios, masacrando a los trabajadores bajo una lluvia de flechas, han provocado este abandono. La apatía general, la falta de recursos industriales, explican por qué tan pocas personas aprovechan tan poco los tesoros ocultos de este vasto territorio. 
Podríamos agregar a estas citas una multitud de minas y placeres de cuya riqueza se conoce. Podemos decir que Sonora no tiene una sola montaña que no esté impregnada de metales. En estas hay vetas de pobre calidad, pero muy abundantes en metal, así que una uindustria inteligente sacará siempre un algo de producto. Hemos citados las más ricas y entre ellas hay algunas que darán resultados maravillosos.
Las minas de oro y de plata no son la únicas de la cual la industria de una emigración podría beneficiarse. Se conoce de minas de mercurio en las laderas norte y oeste de la Sierra Madre, a cincuenta millas de Guaymas. 
Sierras que lindan con Tucsón y Túbac están llenas de masas de hierro virgen. Hay cerca de  San Miguel una gran mina de hierro magnético sin explotar donde el mineral produce 80 por ciento.
El cobre es muy abundante. En la Sierra de Cananea a menudo se encuentra en estado virgen y siempre mezclado con oro, también se le encuentra en la costa, a la altura de Hermosillo, y pueden ser cargados por buques como carga de retorno.

COMERCIO
Ya existe un comercio interno considerable, ya que la aduana de Guaymas produce un promedio de 15 a 18 000 piastras al mes. Hay exportación todos los años, alrededor de 1 500 000 dólares. Guaymas, por su posición,es conocida como proveedora de alimento para Nuevo México, Chihuahua, Sinaloa y Baja California. Este puerto es el segundo en importancia después de Acapulco.
En cuanto al tabaco, es ya objeto de una gran explotación en Sonora, todos los residentes tienen plantaciones a la puerta de sus pueblos o ciudades porque no se atreven a aventurarse más lejos. Los productos que recogen son, en muchos aspectos, superiores al heno que ofrece el mercado y que disfraza la especulación. Podemos citar como apoyo de nuestra aserción el testimonio de nuestros compatriotas que se establecieron en el valle de Cocospéra; comenzaron plantaciones de tabaco y se maravillaron de que no tenían ningún derecho qué pagarle a nadie. 
Los sucesos que todo mundo conoce no les dejó tienen para la cosecha. Lejos de sentirse intimidados por los apaches, más bien era muy raro poder ver a uno de estos salvajes, pues la única intención de estos era escapar tan pronto como se pudiera del "Colorado", como les decían a los franceses porque casi todos llevaban camisas de lana roja. Parece que cuando se enfrentaban a los mexicanos, las cosas eran al revés y eran estos los que siempre eran atacados por la espalda. Esta situación requiere una solución rápida, y parece que estas ricas comarcas no pueden esperar mucho más tiempo el orden y la protección que necesitan para prosperar.
Las tribus salvajes que viven en Sonora o en los estados adyacentes ha sido un problema constante. Un rápido análisis de las características de estos hijos del desierto no parece fuera de lugar. 
Los yumas acampan cerca de la desembocadura del río Colorado, y hacen viajes frecuentes al sur de Mazatlán y Durango. Es una necesidad imperiosa para ellos viajar, cambiar de lugar y distraerse. Una vez en las ciudades y aldeas habitadas por los blancos, permanecen durante horas, a veces durante días frente a una ventana, una puerta, una tienda, sin decir una sola palabra, sin expresar con una mínima contracción de los músculos de la cara cualquier emoción. Viven en armonía con los mexicanos. Al igual que los pápagos, que son negros, grandes y de robusta apariencia, pero por lo general son sucios. En 1779, dos misiones conocidas como las misiones de la Concepción y San Pedro y San Pablo, se establecieron en medio de ellos, pero en 1781, masacraron a todos los blancos, y tomaron a las mujeres y a los niños en cautiverio.
Los seris no son más de cuatrocientos el día de hoy. Durante más de veinte años son, a su manera, la policía de la carretera entre Guaymas y Hermosillo. Podemos encontrar la explicación de tanto desorden y de la impunidad de la que gozan, en la apatía y debilidad de los sonorenses. Antes de la gran rebelión de los seris, pimas, apaches y algunas otras tribus en 1779, acampaban cerca de Horcasitas. En 1789, se fueron al campo llamado hoy Villa de Seris, cerca de Hermosillo.
Los seris son estúpidos, perezosos, caprichosos y traicioneros. Se dedican a hacer vasijas de barro. Vienen de la isla de Tiburón, donde varios de ellos aún viven. De vez en cuando desembarcan en la costa y robar, saquear y amenazar a rancheros o arrieros es su pasatiempo preferido. Se alimentan de pescados y mariscos. Sucios, semidesnudos, con el rostro tatuado, con la nariz horadada, la tez bronceada, así son los seris en general. Las mujeres están lejos de ser feas, sus pies pequeños y buen tamaño generalmente despiertan las envidias de las señoras de Hermosillo. Ellas tienen la cabellera negra y gruesa; simplemente olvidan peinarla. Estos indios adoran la luna y celebran la luna nueva con grandes ceremonias más o menos regulares.
Los ópatas son los indios que desde la llegada de los españoles mostraron más simpatía hacia los extranjeros. Los españoles formaron tres compañías de infantería entre los indios, que sirvieron de vanguardia en la guerra contra los apaches. Ellos son buenos soldados, y la custodia del Presidio de Bacoachi les fue encomendada. Ellos comprenden la agricultura, no son borrachos, y han apoyado constantemente al gobierno mexicano. 
La compañía llamada Bavispe se rebeló en 1820 en contra de un intendente. Ellos trataron muy bien a sus prisioneros en esta ocasión y algunos pasaron por las armas solo después de haber sido llevados ante un consejo de guerra. El coronel Lombán, envió contra ellos mil quinientos hombres y fue derrotado completamente por los ópatas que solo tenían quinientos hombres, trecientos armados con fusiles y doscientos con arcos. Se les obligó finalmente a rendirse frente a fuerzas más numerosas; las municiones comenzaron a escasear. Se cuentan muchas cosas acerca de la valentía de los ópatas. No fue hace mucho tiempo que ocho soldados ópatas responsables de escoltar a dos mujeres de Bacoachi a Fronteras se encontraron con cincuenta apaches contra los que se defendieron a muerte. Seis de ellos quedaron en el suelo, no sin quemar hasta su último cartucho. Su jefe asignó a los dos que habían sobrevivido a huir con las dos mujeres, y de hecho lograron llegar a Fronteras. Los sonorenses no conservan este tipo de templanza ante situaciones semejantes.
El ópata son buenos para caminar. Pueden recorrer cuarenta y cinco leguas en veinticuatro horas a pie. Vestidos a la manera española, hablan bien el idioma, tejen sombreros de paja y alfombras. De tamaño mediano, un cutis más delicado, se ven mejor y más civilizados que otros indios. Es muy probable que haya sangre española en las venas de los ópatas. Si el gobierno mexicano no hubiera caído hace mucho tiempo en el cretinismo, la civilización ópata sería una poderosa barrera contra los apaches. 
Los pápagos, pimas o gileños viven en la parte noroeste del estado, y son los más numerosos. Viven de la caza y de los frutos silvestres. Los pápagos incluyen varias tribus, algunas están en el interior, ocupados en el trabajo de las minas, y se conocen como pimas o pápagos cristianos. Otras tribus se establecen en las riberas del río Gila, donde tienen siete pueblos; estos son los gileños. Dos de estos pueblos son los restos de las antiguas misiones de Encarnación y San Andrés, fundadas en 1694 por el padre jesuita alemán Kino, el primer apóstol de Sonora. 
Los pápagos acostumbran vagar por las grandes llanuras que se extienden desde el río Gila hasta el Golfo de Cortés. Van en familia a tomar parte de las cosechas; cuando los suministros escasean se dedican al comercio de la sal que se encuentran en las orillas, o a vender un jarabe de extracto de pitaya, el fruto de un cactus gigante que crece en sus desiertos. Fabrican vasos de barro y obras de paja hábilmente tejidas. A veces tienen polvo de oro, pero es imposible saber de dónde lo recogieron.

Los indios pimas viven al norte Altar, entre los mexicanos; a veces trabajan en las minas, a veces recogen bellotas y pitayas; su existencia es bastante miserable. Los gileños son más avanzados: siembran trigo y frijol; cultivan melones y otros productos. Son vecinos de los apaches, de quienes son enemigos jurados, y esto explica por qué los gileños tienen tan poco ganado. Los gileños son arqueros muy hábiles. Algunos de ellos tienen fusiles. Su líder es Cuzo-Azul. Son adoradores del sol y son muy amigables con los extranjeros. No son tan negros como los yaquis, su pelo es negro, espeso, pero fino. Son hombres hermosos, un poco suaves, de un aire melancólico.

Los apaches están divididos en tribus de cien a doscientos hombres, al mando de un capitán. Cada campamento es custodiado por centinelas, y se comunican con los campos vecinos con ayuda de fogatas que les sirven como señales. Llevan caballos a los habitantes de Nuevo México, y los intercambian por municiones, sarapes y aguardiente. Aquellos que han convivido con los blancos son cruelmente ejecutados si son capturados. 
Usan cualquier trapo como vestimenta para estar entre ellos, pero se visten a la mexicana cuando van a las llanuras. Trabajan bien el cuero, hacen bridas hermosas, y utilizar el arco y el rifle. Cortaban e cuero cabelludo con la cuerda su arco, haciendo este girar rápidamente alrededor de la cabeza de su víctima. El apache roba todo a sus prisioneros, con excepción de sus zapatos y es tan temido por los mexicanos que cuando aparece en una ciudad en la frontera con el producto de sus robos de fecha reciente nadie le reclama nada. Su montura está hecha de dos rollos de paja atados por una correa de cuero.
Están calzados con pieles de venado, suaves como un guante y no ponen frenos a sus caballos, sino riendas de cuero  fijas bajo el mentón del animal por dos lazos. Son sobrios y ágiles. El apache atrapado no se rinde, y muere sin un murmullo; son silenciosos, rencorosos y útiles y leales. Acostumbrar secuestrar mujeres mexicanas jóvenes y matar a los viejos, y su modo de ataque recuerda al de los árabes: cuando hacen una emboscada, se cubren de sacate, una especie de hierba detrás de la cual se esconden como serpientes. La región habitada por estos indios es hostil, montañoso, cruzado por hermosos ríos y llanuras. 
A menudo se habla de la riqueza fabulosa que hay en la región de los apaches, a menudo se oyen relatos de viajeros que, por más de treinta años, han hecho el recorrido del Río Grande hasta las orillas de Sacramento o del río Gila, pero sin penetrar el interior de la región. Se habla de sus lagos de mercurio a los que se refiere como Laguna de Agua Pesada y también está la cuestión de la Plancha de Plata, esta montaña de plata de la que habla de la tradición, y a las faldas de la cual los apaches recogen las pequeñas pepitas que les sirven de balas.